Sin título
Sé que es tarde para escribir esto, tus ganas de estar aquí… desaparecieron por completo y no se que paso. ¿Sabes? me chocaba la idea de un día estar bien y al otro mal, pero aun así no me daba por vencida; yo seguía luchando por lo nuestro hasta que un día, no aguantaste más. Ambos tuvimos la culpa, pues, esperábamos todo sin entregar nada. Decíamos que la espera siempre valía la pena, y nos conformamos tanto con esa frase hasta que la relación simplemente murió. Me dices que te cansaste y yo me pregunto, ¿de qué? ¿de verme aferrada a lo nuestro? ¿de ver como simplemente no soltaba esto tan fuerte que siento? Tal vez, si te pusieras en mi lugar entenderías porque lo hacía… pero eso seria mucho pedir. Pues, dices que ya no sientes ni sentías nada por mí. Es demostrar entre lo ocurrido y… sobre todo cuando me pides que cierre el capítulo, pero, ¿cómo? si cada vez que nos vemos regresamos a lo mismo, nos miramos fijamente y nuestros labios terminan haciendo eso que tanto deseamos. Cada vez nos entiendo menos. Queda reconocer que fuimos algo fuera de lo común. De repente decidimos no estar juntos y luego sentimos esa gran necesidad de saber de uno al otro. Terminamos tan bien, para que de eso luego te arrepientas y me saques de tu vida como si yo no tuviera sentimientos. Ahora ya no queda más, el mundo no gira entorno a tí, y es aceptar que todo eso que sentías, se fue… No quisiste esperar a que regresara, pero, ¿qué te costaba esperar? Se te olvido que para nosotros la espera siempre valía la pena, ¿cierto?
Hoy en día, todo me da igual. Me da igual si me cáigo; si me destrozan el corazón; si me sáco una mala nota; si no cómo; si pierdo a un amigo; si me peleo con mi mamá; si pierden la confiánza en mi; si me odian; si me quieren; si los trato bien o mal; ya todo me da igual.
Tengo miedo de decirle que lo quiero por el resto de mi vida conmigo.
¿Cuántas veces más tendré que llorarte para que sepas que me dueles?
No puedo huir nunca más, caí antes que tú. Aquí estoy, no tengo nada más. Aunque he tratado de olvidarte… tú eres todo lo que soy. Llévame a casa, estoy combatiéndolo. Rota, muerta, me rindo, tú eres mi única fuerza. Sin ti, yo no puedo seguir, nunca más, nunca otra vez. En mi amargura, yo ignoré, todo es real y verdadero, todo lo que necesito eres tú. Cuando la noche cae sobre mí, no cerraré mis ojos. No puedo mentir más, caigo antes que tú; lo siento. Constantemente ignoro el dolor que me consume, pero está vez es demasiado profundo, no me apartaré otra vez.
Ella no era débil, solo había sido demasiado fuerte durante mucho tiempo y en un momento se quebró.
Duele, duele tener que dejarte ir una vez mas.
Y pues sí, quiero que estés conmigo, pero si no eres feliz conmigo, te dejo ir.
Estaba molesta, sólo le pedí una cosa, una sola cosa: cuídate. Y ni siquiera eso puede hacer bien, ¿qué tanto le costaba morderse los labios, llorar un rato y fingir aceptarlo? Fracasé, fracasamos como relación, nos hacíamos daño, nos hacíamos mal, por cada semana buena se venían dos malas; pero no, tenía que ir y embriagarse como si el alcohol se fuera a agotar y tuviera que tomárselo todo en una sola noche.
Y ahora yo quisiera una botella, no dejo de extrañarle, no puedo quitarme su nombre de la cabeza -tenía que tener un nombre tan común-, siempre me gustó llamarle por su nombre aunque cada que lo hacía pensara que era porque estaba molesta, recuerdo la primera vez que salimos a solas, también la noche en que me confesó su amor por mí, lo ingenua que fui al no darme cuenta desde la primera vez que lo dijo, es imposible no pensar en que ya no estará, que por esas calles no volveré a cruzar, que tendré que olvidar ese camino que ya me sé de memoria y no sólo eso, que tendré que olvidar su cuerpo, dejar a un lado las ganas de quererle gritar lo que siento, porque ya es tarde. Nos hacíamos mal, pero aún siendo la decisión correcta, duele. Duele porque desearía estar discutiendo una vez más a sentir tanto su ausencia.
Confesiones nocturnas, Erika Boté  (via hachedesilencio)
Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito..y tú me necesitas a mí.
Amor y otras drogas (via denisegisel)
Querer a alguien implica también querer su ausencia, su desprecio y a veces, hasta su indiferencia.
(via huelesalluvia)
… Y una tarde notó que él ya no le escribía. Sintió un hueco helado en el pecho y sus huesos hacerse polvo.
Se recostó en el suelo y deseó —por primera vez en su vida— ser solamente agua, ser lágrimas y dejarse absorber por la tierra. Cualquier cosa sería mejor que extrañarle.
Malaci (Frida del alma mía)
Pudiste haberme convertido en tu consuelo. Pudiste haberme hecho tu esclava. Pudiste haberte aprovechado de mí, y hacer que te regale todo mi amor sin condiciones. Pudiste haberme hecho jurar que estaría contigo para siempre. Pudiste haber hecho planes conmigo para ambos cumplirlos. Pudiste haberme hecho tu consejera, tu amiga; la mejor que hayas tenido. Pudimos haber sido cómplices de secretos, aventuras y fantasías apasionadas. Pudiste abrirme tu corazón y dejarme entrar en él. Pudimos haber sido complemento ideal entre nosotros. Pudiste haber formado un mundo aparte en el que sólo existamos tú y yo. Pudiste haber hecho muchas cosas conmigo. Pero no. Decidiste hacerme un simple recuerdo, dejarme en tu pasado y añorar futuros perdidos.
Soy egoísta, impaciente y un poco insegura. Cometo errores, estoy fuera de control y a veces soy difícil de manejar. Pero si no puedes con lo peor de mí, entonces seguro que no te mereces lo mejor.
No me digas que todo está definitivamente perdido, las cosas solo están perdidas un tiempo, hasta que se encuentran o hasta que todos dejan de buscar.